Thursday, April 19, 2012

Camión Argentino, un nuevo blog


Un nuevo blog dedicado a los camiones argentinos está disponible para aquellos que amamos los fierros. Dos muchachos apasionados por rescatar la memoria de la industria argentina han comenzado con el blog Camión Argentino. Ellos son Esteban de León y Emiliano Passarelli.

Publicidad publicada en el Camión Argentino.


Tuve la suerte de conocer a Esteban de Leónen la 3ª Expo Auto Argentino, organizada por los sitios Coche Argentino y Autohistoria, junto con el Rotary Club de Francisco Álvarez. Allí charlamos un rato de autos y camiones viejos que se fabricaron en Argentina.

Esteban de León es un muchacho que conoce mucho de la historia automotriz de nuestro país. Además es seguidor de este blog y de la página Archivo de autos en Facebook. También tengo que rescatar que toman a este blog como fuente para Camión Argentino.

Les doy la bienvenida a este mundo virtual donde podemos dar a conocer a las nuevas generaciones los autos y camiones que supimos conseguir.

Mauricio Uldane

Avia A 15 1972

La empresa checoslovaca Avia fabricaba bajo licencia de Saviem, una empresa del grupo Renault, una camioneta pesada o camión liviano denominado A 15. Venía equipado con un motor diesel, que podría ser marca MAN, de 4 cilindros en línea de 72 CV DIN a 3.200 revoluciones por minuto. A partir de 1972 venía equipado con alternador, en cambio de la dínamo, que traían los modelos anteriores. Existían dos versiones: una corta y otra larga. Hoy describiremos a la versión corta. Ninguna de las dos tenía ruedas duales traseras. La capacidad de carga era de 1.870 kilogramos. La suspensión trasera era con resortes helicoidales, amortiguadores hidráulicos y 3 brazos reactores.



Marca: Avia  Modelo: A 15  Año: 1972
Motor: diesel  Ubicación: delantero  Marca: ¿MAN?
Cilindros: 4 en línea  Cilindrada: 3.320 cm3  Diámetro: 98 mm.  Carrera: 110 mm.
Potencia: 72 CV DIN  RPM: 3.200 
Tracción: trasera  Caja de velocidades: 4 marchas adelante y retroceso
Suspensión delantera: independiente con trapecios deformable, con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos
Suspensión trasera: eje rígido con brazos reactores con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos
Frenos delanteros: a tambor  
Frenos traseros: a tambor con válvula compesadora de peso
Neumáticos: 7.50 x 16 10 PR
Dimensiones: Largo:4.662 mm.  Ancho: 1.870 mm. caja 
Distancia entre ejes: 2.680 mm.  Trocha delantera: 1.642 mm.  Trocha trasera: 1.680 mm.  Plazas: 3  Carga útil: 1.870 kg.
Peso: 3.950 kg. 

Autor: Mauricio Uldane
Escaneo: Julián Pérez
Fuente: Folleto de Avia de Checoslovaquia

Wednesday, April 18, 2012

El Fairlane, un gran elegante


La serenidad espacial era el slogan para presentar el nuevo Ford Fairlaneen el mercado argentino. En 1969 con la llegada del hombre a la luna hubo muchas publicidades que hicieron mención del espacio. La gente de Ford Motor Argentina no fue la excepción, para presentar a su auto grande de lujo.

Folleto publicitario de 1969, aparecido en revistas de la época.

El Ford Fairlane llegó en 1969 con tres modelos: Fairlane, Fairlane 500 y Fairlane LTD. El Fairlane fue el primer auto nacionalfabricado con motor de 8 cilindros en V. Usaba el V8 de 292 pulgadas cúbicas, el que venía en las F-100, con 185 HP de potencia. También en junio de 1969 se le colocó el motor I6-221 de 7 bancadas. El motor que años más tarde usaría el Ford Falcon Sprint.

De izquierda a derecha: Fairlane LTD, Fairlane 500 y Fairlane LTD.

El Fairlane vino a un nicho de mercado de autos de lujo donde Ford Motor Argentina no tenía ningún modelo de esa gama. El Rambler Ambassador y el Valiant IV Coronado serían sus competidores. Un auto para ejecutivos o grandes empresarios.

Pese a ser un auto caro no tenía frenos a disco, ni levanta vidrios eléctricos. Tampoco existía la opción a aire acondicionado o caja automática. Sí, venía en forma opcional la dirección hidráulica, el techo vinílico, pintura de dos tonos, cristales totalizados o tazas de ruedas con rayos.

Fairlane LTD con tazas de rayos opcionales.

Lo que sí hay que destacar es la serenidad espacial. Era el único auto del mercado, a fines de los ’60, que no tenía ruidos a altas velocidades, en especial con el motor V8-292. La rumorosidad por encima de 100 kilómetros por hora era frecuente en los autos argentinos. No era este caso que estaba muy bien insonorizado el habitáculo. Me imagino que las versiones posteriores con aire acondicionado esto habría mejorado notablemente.

Fairlane 500.

Mi padre tuvo uno usado. Un Fairlane 5oo blanco con techo vinílico. Manejarlo en la calle era como andar en una lancha. Se perdía la noción de donde terminaba la trompa. Estaba equipado con el motor I6-221 así que no gastaba mucho. El problema era entrarlo al garaje que era estrecho y las defensas tocaban las paredes laterales.

El tipo que se lo compró a mi padre lo iba a usar para hacer casamientos porque realmente estaba en muy buenas condiciones de pintura y tapizado. Tenía poco uso y no recuerdo si mi padre era el segundo o el tercer dueño.

Fairlane 500.

Cuando vivía en Recoleta, en la ciudad de Buenos Aires, uno de los propietarios del edificio me había dicho que el Fairlanecon el V8-292 gastaba menos combustible, en ruta, que el motor de 6 cilindros. El lo usaba para viajes en ruta y aseguraba que el andar era excepcional para la época. En cambio cuando tuvo uno de 6 cilindros los valores de consumo se habían elevado.

Además ese motor V8-292 tenemos que recordar que se lo montaban a la camioneta F-100, así que su potencia en el auto era mucho más que la requerida por el vehículo.

Interior del Fairlane.

Todavía hoy es posible ver algún modelo al que le han puesto tubos de GNC (Gas Natural Comprimido) para usarlo todos los días. Baúl tiene para colocarle dos tubos y sobra espacio. En aquellos años los baúles era casi la mitad del auto. No por nada podía entrar una bicicleta.

El agradecimiento de siempre para Julián Pérez que me ayuda en la digitalización de las imágenes que acompañan esta nota.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos


Monday, April 16, 2012

Un auto y un actor


Algunos conocerán al muchacho que está rodeando al Chevrolet Super modelo 1966, aunque la publicidad sea de enero de 1967. Otros no sabrán quien es. Para los veteranos ya habrán reconocido que no es otro que el actor Norman Briski, que se haría famoso por la obra de teatro, y luego película, “La fiaca”.

Publicidad aparecida en la revista Parabrisas, número 73 de enero de 1967.


Por aquellos años el Chevrolet le peleaba la categoría al Ford Falconel rival de las calles y las pistas. La rivalidad de ambas marcas venía desde la época de oro de las cupecitas del TC(Turismo Carretera).

Durante los años ’60 se apelaba mucho en las publicidades de autos de la presencia del deporte o del mundo del espectáculo. Las empresas automotrices buscaban estar en el ámbito deportivo para respaldar el prestigio de la marca.

En especial en aquellos años donde los autos deportivos no abundaban en el mercado y muchos autos de calle corrían en diversas categorías a lo largo y ancho del país.

Una vieja publicidad con un actor joven que se haría muy conocido para todos los argentinos.

Mauricio Uldane


Sunday, April 15, 2012

Una Mercedes en Santa Teresita


La semana santa de 2003 marcó el inicio de unos viajes a la Costa Atlántica a bordo de la Mercedes-Benz 170 SD rural modelo 1955 de mi padre, José Lorenzo Uldane. Fueron las primeras vacaciones con ese auto que había sido restaurado por mi papá. La tarea le demandó unos siete años de lidiar con chapistas, pintores y mecánicos.

La Mercedes en un encuentro en el barrio de Saavedra.



Mi cuñado había alquilado un departamento en Santa Teresita, en la Costa Atlántica, por recomendación de su hermano. Hacia allá partimos donde nos reuniríamos con los Pérez que nos esperarían, ya que ellos viajarían antes que nosotros.

Partimos un viernes santo por la mañana bajo una tenue llovizna. El camino elegido era casi todo por autopistas, para evitar cruzar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Mercedesno lograba superar los 60 kilómetros por hora, así que hasta después del peaje de Hudson, en la Autopista BuenosAires-La Plata no mejoró la velocidad.

Ya cuando salimos a la Autovíade la ruta 2 paramos en una estación de servicio para ver que le pasaba al acelerador de la Mercedes, que hacía tope. Pasaba que mi padre cansado de regular la marcha en ralenti le había puesto una llave “T”. De esta forma lograba regular periódicamente la marcha en vacío. Sucedía que la mariposa de entrada de aire tenía juego, más tarde la reparó con un tornero y no volvió a tener problemas.

De nuevo al camino y con un poco más de velocidad, pero sin exagerar. Íbamos en dos autos, mi cuñado y mi hermana en un Renault 4 modelo 1986 y nosotros, mi papá, mi mamá y yo en la Mercedes. Elque se la pasó manejando todo el viaje fui yo, que alteraba el volante de la Mercedes con el Renault 4.

Recién cuando cambiamos a la ruta 63 logré poner la Mercedes a 80-85 kilómetros por hora. Todo un logro, pero de ahí no la podía sacar. Tampoco era poca velocidad para un auto que de fábrica indica un máxima de 105 kilómetros por hora. A esa velocidad se puede llegar a Santa Teresita sin para a cargar gasoil.

Tardamos doce horas en llegar a Santa Teresita. Arribamos al pueblo a eso de las seis de la tarde con un clima de nublado a lluvioso. Nadie nos esperaba en la casa. Sorpresa de nuestra parte. Los Pérez no estaban. Pensamos que habían salido a pasear. Al poco tiempo llegarían los Pérez en su Renault Clio para decirnos que se había hospedado en la Hostería SantaTeresita, porque en el departamento había una gotera. La gotera estaba gusto encima de la cama matrimonial. Una semana santa gris y lluviosa. Lindo panorama para pasar un fin de semana largo.

A nosotros el departamento alquilado nos deparaba la sorpresa de no tener agua. Así que de bañarse ni hablar. Mi cuñado salió para hablar con el encargado de los departamentos para que le solucionara el problema. No había solución, agua no había.

Mi cuñado habló con la dueña para que le ofreciera una solución. La cual fue que nos podíamos mudar al departamento del primer piso cuando se fueran los inquilinos actuales. Eso ocurriría recién al otro día por la tarde. Así que el sábado sí nos pudimos bañar y tener agua. Ese era el único departamento que estaba en buenas condiciones.

Pasamos el fin de semana con los Pérez, Inés, Luis y Julián. Visitamos un poco la desconocida Santa Teresita, para nosotros, y comimos un asado. Hasta fuimos por la ruta interbalearia a San Bernardo y Mar de Ajó. El domingo después del mediodía los Pérez partieron para Buenos Aires y nosotros comenzamos a disfrutar de Santa Teresita sin turistas.

El cambio de actitud de los empleados de los comercios fue notable. De la locura de los turistas del fin de semana largo pasamos a una calma de pueblo chico, donde se conocen y se saludan. Así con las cosas más relajadas el disfrute del lugar aumentó. También comprobamos que Santa Teresita tenía vida propia fuera de temporada alta. Además conoceríamos a algunos de sus habitantes más representativos.

Un día por la tarde decidimos ir a visitar Pinamar, Valeria del Mar, Ostende y Cariló. Pese a la oposición de mi hermana fuimos en la Mercedes, porque los cinco iríamos más cómodos. Llegamos a Pinamar y encaramos para Valeria del Mar. Camino a Ostende la Mercedesse empacó. No quería moverse más. La tiramos en una calle transversal y parecía que algo estaba trabado. La caja, los frenos o vaya a saber que.

No hubo caso y mi cuñado volvió caminando hasta una estación de servicio para llamar al ACA (Automóvil Club Argentino). La subimos al planchón, luego de esperar una hora. Viajamos en el camión mi cuñado y yo. Mis viejos y mi hermana se tuvieron que volver en micro a Santa Teresita.

Pudimos entrarla andado al garaje, cosa que nos dejó sorprendidos. Al otro día a buscar la falla, para poder volver a San Miguel. A esta altura puteábamos por no haber llevado el despiece que tenía fotocopiado. Revisamos frenos traseros. Todo bien. Sacamos la caja de cambios. Todo bien. Sacamos el cardan. Todo bien.

Lo único que nos quedaba era desarmar el diferencial. A esta altura debo recordarles que se suponía que estábamos de vacaciones. Cuando desarmamos el diferencial encontramos roto el rulemán del núcleo. Ahí estaba el problema que había roto un par de dientes del piñón, pero el satélite estaba intacto.

Nos indicaron de un tornero que nos podía ayudar. Don Julio, que luego nos enteraríamos que era el presidente del los Bomberos Voluntarios de Santa Teresita. Nos dijeron que era un buen tipo y nos ayudaría. Al llegar golpeamos la puerta de su taller y la respuesta fue “nadie golpea la puerta. Entra y listo”. Con mi cuñado pensamos, estamos sonados.

El rulemán costaba una pequeña fortuna en la casa de repuestos y recién lo tendrían para dentro de dos o tres días. Por eso fuimos a lo de Don Julio, porque además nos hizo un extractor para retirar la pista del rulemán, que se había quedado en el núcleo del diferencial. Don Julio nos consiguió el rulemán para el otro día y a un menor costo. Lo traían desde Mar del Plata por expreso. Lo pedías en la tarde y al otro día a media mañana ya estaba en Santa Teresita.

Así fue como lo trajeron y cuando lo vamos a colocar no pasaba el piñón por el centro del rulemán. Había que pedirlo con la pista desmontable. No nos habíamos dado cuenta ninguno. Otro pedido y otro día perdido. Mientras la Mercedes seguía desarmada en el garaje y nosotros de vacaciones.

Cuando vamos a retirar el rulemán Don Julio lo tenía listo y una sorpresa, más barato que el anterior porque era ruso y no sueco. Así que la Mercedes tiene hoy día un rulemán ruso en su diferencial alemán. Vale aclarar que el rulemán roto era el original de fábrica. Había durado nada más que 48 años…

Don Julio terminó haciéndose amigo de nosotros y nos pidió que cuando tuviéramos en marcha, la Mercedes, pasáramos para que la viera. Pensaba que la pobre estaba un poco destartalada. Se asombró cuando nos paramos en la puerta de su casa-taller. No podía creer en el estado que estaba.

En ese viaje también conocimos al bombista que atendía a Don Julio, que tenía un Ford Fairlane con un motor diesel Nissan de 6 cilindros, con el que se iba de vacaciones al norte con una casa rodante. El bombista nos dijo que el problema de la velocidad era el filtro de aire sucio. Novatos en motores diesel, que se le va hacer.

Cuando le sacó el filtro de aire y me mandó que la probara, llegó a los 80 kilómetros por hora como si nada. Fuimos hasta la entrada de Las Toninas, por la ruta interbalnearia, y volvimos con otro problema resuelto. Lo que no pudimos resolver fueron las elecciones nacionales que consagraron presidente a Néstor Kirchner. No pudimos votar porque no logramos llegar para la fecha de las elecciones. Estamos varados en Santa Teresita con la Mercedes desarmada.

La vuelta a casa fue con pocas novedades, salvo que nos quedamos sin batería y había que empujarla para hacerla arrancar. Por lo que decidimos no parar en ruta hasta llegar a San Miguel. La vuelta fue solo con la Mercedes porque mi hermana y mi cuñado se quedaron unos días más de vacaciones en Santa Teresita.

Por último ya en la Autopista BuenosAires-La Plata el limpiaparabrisas dejó de funcionar. Llovía y los camiones que nos pasaban nos limpiaban de un baldazo el parabrisas. Mi padre había hecho reparar el limpiaparabrisas antes de salir. Así que los tres ocupantes de la Mercedes puteábamos al unísono al tipo que lo había arreglado.

Al otro día de llegar bajo una llovizna, como cuando nos habíamos ido, descubro que el movimiento de los limpiaparabrisas estaba flojo. Era eso lo que nos dejó sin su servicio tan útil bajo una lluvia en una autopista.

Pese a todo lo que les conté volvimos dos veces más con la Mercedes a la costa. El destino fue Mar de Ajó. Una en temporada alta y la otra fuera de temporada. Pero en esas dos ocasiones nada pasó que valga la pena contarse. Salvo que al año siguiente, 2004, pasamos a saludar a Don Julio, el tornero de Santa Teresita, y regalarle uno de los buzones alcancía que hago.

El tipo se lo merecía, además nos había contado que ahorraba monedas en una botella de gaseosa y con eso financiaba sus vacaciones. “Llego hasta donde me alcanza la mitad de lo ahorrado. Después me vuelvo”. Mi cuñado me hizo poner la llave del buzón bajo el pañolenci de la base. Así sus hijas no se tentarían con abrirlo para sacar las monedas. Un gran tipo, Don Julio.

Mauricio Uldane

Thursday, April 12, 2012

5ª Expo de Locos

El Club Locos por el 1500 organiza la 5ª Expo de Locos a beneficios de la Fundación FelicesLos Niños, el domingo 15 de abril próximo en la sede de la fundación en la Avenida Gorriti 3.800, Hurlingham, provincia de Buenos Aires. La entrada, como siempre, es un alimento no perecedero por persona. La muestra se realizará desde las 10 horas hasta las 18 horas.


Archivo de autos concurrirá a bordo de una rural Mercedes Benz SD 170 modelo 1955, propiedad de mi padre José Lorenzo Uldane. Allí pasaremos un día junto a unos 400 autos que se dan cita para ayudar a los chicos que acuden a la Fundación FelicesLos Niños.

Ver mapa más grande


He concurrido en las cuatro reuniones anteriores y realmente se logran recolectar una gran cantidad de alimentos, ropa, juguetes y otros objetos, que donan los clubes de autos que asisten a la muestra, Además hay puesto de comida, artesanías, ropa y repuestos para autos.

Vale la pena pasar el domingo 15 de abril y darles una mano a esos chicos que tanto la necesitan.




Mauricio Uldane

Wednesday, April 11, 2012

La pick-up Ford F-100

La F-100 la pick-up más dura, la que arrastró un vagón de ferrocarril, la que saltó desde un Hércules C-130 o la que se tiró desde un barranco. Todos tácticas publicitarias que vendrían en los años posteriores a esta F-100 de 1961 una de las primeras armadas en el país.


Publicidad de la revista Selecciones del Reader's Digest de octubre de 1961.
Primero se fabricaron en la planta del barrio porteño de La Boca y más tarde en la planta de General Pacheco en la provincia de Buenos Aires. Las primeras camionetas eran importadas y armadas en el país, con los años vendría la integración nacional de autopartes.

La F-100 fue durante muchos años la pick-up, líder en el mercado argentino. Las cosas cambiaron y ese liderazgo lo fue perdiendofrente a rivales, primero importadosen los ’70 y luego fabricados en el país.

Su motor fue usado hasta el hartazgo en las carreras de TC (Turismo Carretera) y todavía sigue siendo un símbolo decir un motor F-100, el de 292 pulgadas cúbicas y 8 cilindros en V.

Una camioneta realmente muy fuerte y buscada para los trabajos rurales en aquellos años de expansión de la industria nacional.

Agradezco a Julián Pérez la ayuda en la digitalización de la vieja publicidad de la Ford F-100.

Mauricio Uldane

Popular Posts